22 de febrero de 2013

Je ne comprends pas


Pues nada, ya me han dado el Erasmus. A partir de septiembre seré un alumno más en la Universidad Católica del Oeste, más en concreto, en el IPLV (Institut de Perfectionnement de Langues Vivantes), en Angers (Francia). Mi estancia será de 9 meses y, ahora mismo, estoy con esos sentimientos tan característicos de la gente Erasmus y a la vez tan contradictorios: ilusión, miedo, alegría, dudas… ¿Me integraré bien? ¿Haré nuevos amigos? Y lo más importante, ¿cuántos crêpes me llegaré a comer?

Bendice, Señor, los alimentos que vamos a tomar...

Solo tengo clara una cosa: que no sé nada. No tengo ni idea de cuáles son los pasos a seguir una vez que he recibido el email de confirmación. Hay algo llamado la CAF, que es una ayuda económica (entre 85 y 200 €) que te da el gobierno francés by the face tras rellenar kilométricos pergaminos administrativos.

Sin embargo, ahora lo que más me urge es encontrar alojamiento lo más rápido posible. ¿Piso? ¿Resiencia? Es posible que, supuestamente, hipotéticamente, decida ir a una residencia, (allí llamadas maisons de foyer, no confundir con casas de censured). Sin embargo, la idea de coger un piso es bastante tentadora. Podría sumergirme totalmente en la cultura franchute y saludar a la cajera del Carrefour con un  cordial bonyuga (allí el bonjour tradicional no está tan extendido). Asi que de momento, el alojamiento es algo que debo tener para mediados de marzo, porque de lo contrario...

Está sin decorar, ¿pero a que parece acogedor?

También he decidido que me voy a esforzar en borrar esos clichés tan absurdos que tienen los franceses de nosotros, para que quede bien claro que no comemos paella todos los domingos, que no vamos por ahí vestidos de toreros o sevillanas y que tampoco nos ponemos a taconear y a cantar flamenco cuando nos aburrimos.

A lo que iba, que me desvirtúo. El caso es que esto del Erasmus puede ser una experiencia muy positiva y enriquecedora:  maduras y creces como persona, ves las cosas desde otra perspectiva, conoces una cultura, unas costumbres y tradiciones diferentes a las tuyas y… bueno, luego viene lo de siempre: mejorar el idioma. Yo personalmente lo hago por eso mismo. Mi francés es un poco regulero, por lo que rezaré a S. Jerónimo o a quien haga falta para que, tras unos meses en el país de los quesos, sea capaz de hablar de una forma fluida y natural sobre temas más elaborados.

De todas formas, espero no piciarla, y si la picio, cosa que es probable, recurriré a la que será mi frase comodín las primeras semanas: je ne comprends pas.  :-)

2 comentarios:

  1. ¡Felicidades por el Erasmus! Yo creo que antes de ir a Alemania también me hacía esas preguntas (en lugar de crepes, a mí me pasaba con cervezas y bretzels jaja). Pero en cuanto llegas te das cuenta que haces amigos hasta sin querer y que no tienes ni un solo segundo para aburrirte. Si tienes ganas de divertirte no lo dudes que así va a ser. ¡Aprovecha al máximo la experiencia!
    Y sí, lo de los papeleos es un "coñazo", pero merece la pena :-)

    ¡Un saludo Fernando!

    Olatz Rodríguez.

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  2. ¡Muchas gracias Olatz!
    La verdad es que lo del papeleo me dará algún que otro dolor de cabeza, pero con paciencia e intuición, seguro que salgo del paso. Y sí, es cierto, según me han contado, se hacen amigos hasta en la parada del autobús, jeje, ¡aunque espero que sean amigos franceses y no españoles! ¡Jajajaja!

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Fernando Rodríguez
Estudiante de 4.º de Traducción e Interpretación en la Universidad de Valladolid (Campus de Soria) [EN, FR > ES].
Enfermiza obsesión con la localización de videojuegos. Amante de la lectura, lo japonés y las pelis malas.